jueves, 19 de noviembre de 2009

Con el recto roto..

En realidad, podría decir que dos de los tres que componen mi cuerpo (al menos que yo conozca) están rotos, y mi pierna derecha se encuentra en perfecto estado.

El de la pierna izquierda, aparentemente roto. Y digo aparentemente porque en el diagnóstico del ecógrafo se indica: “ Signos ecográficos sugestivos de pequeña rotura fibrilar en el recto anterior de la pierna izquierda. Actualmente se aprecia una pequeña zona edematosa de menos de 2 cm. de diámetro sin evidencia de colección líquida”.

El de mi aparato excretor, totalmente reventado.

Me hubiera gustado empezar la temporada 2009-2010 escribiendo algo positivo, como mis 43:30 en los 10Km urbanos de Manresa que marcaban un buen inicio de lo que pretendía que fuera mi reconciliación con la carrera a pie.





Después de las primeras pataletas, más fuertes que de costumbre, y una vez resignado me he puesto manos a la obra para llevar a cabo una buena recuperación, siguiendo las directrices de Miguel a quien tengo que volver a dar las gracias, que espero haber terminado para el próximo jueves día 3 de diciembre.

De momento ya me pierdo la Jean Bouin, pero espero estar listo para darlo todo en el duatlón de montaña de Pallejà.

En fin. Paciencia...

miércoles, 30 de septiembre de 2009

II Triatló de Tossa de Mar

El año pasado estuve en la primera edición del Triatló de Tossa de Mar, y el día diecinueve de septiembre no pensaba perderme la segunda. Quería terminar mi temporada de triatlón poniendo una guinda como Dios manda. Grande y dulce. Y así fue!

Se trata de un triatlón exigente, con un espectacular circuito de ciclismo, de los que me gustan y me permiten sacar lo mejor de mi, en un entorno inmejorable.
Aunque la salida no se daría hasta las tres de la tarde del sábado, decidimos pasar la noche del viernes a medio camino entre Tossa y Llagostera, para disfrutar del ambiente, descansar hasta tarde y estar tranquilos.
Después de un desayuno-comida a base de pasta a las 12:30, nos dirigimos a la playa, donde descansamos hasta que abrieron la zona de boxes.
Una vez en la playa, la salida se hizo esperar unos minutos más y finalmente se dio el bocinazo.

Mi carrera tenía un planteamiento muy claro: nadar cómodo, darlo todo en la bici y correr con lo que me quedara. Y asi lo hice.
Después de 24’ 02” salía del agua, un tiempo nada decepcionante dada mi debacle durante la temporada en esta disciplina y teniendo en cuenta mi planteamiento inicial, completamente entero y con la mente despejada.
Después de la T1, encontré un buen grupo para recorrer el camino hasta Llagostera donde pretendía marcar un ritmo más fuerte en la escalada al Sant Grau.
Fui ambicioso y me sentí fuerte. En los últimos kilómetros, ya en la carretera de Sant Feliu a Tossa sentí que aun me quedaba mucho y salté del grupo al que había dado caza depués del descenso.
El ambiente al llegar a Tossa era espectacular! Y escuché los ánimos de Montse, Vani, Carol, Fabri e Iñaki desde detrás de la valla. Gracias por venir y gracias por los ánimos!
Completé el segmento de ciclismo en 1:30:28.

En la T2, una vez fuera de box, ya sentí las piernas bastante tocadas. El cuadriceps de la pierna izquierda acertó en recordarme que debía avituallarme bien durante la carrera a pie.
Poco a poco las piernas fueron arrancando y me sentí bien. Pude marcar un buen ritmo y la piel se me ponía de gallina cada vez que pasaba dónde se daba el giro para iniciar una nueva vuelta y volvía a escuchar los gritos de ánimo.
Pero en la última vuelta las piernas dijeron basta. Esta vez, los isquios de ambas me obligaron a bajar el ritmo. Llegué a meta vacío, en un parcial de carrera a pie de 46:05.

El tiempo total, 2:40:35, terminando en 85ª posición.

En resumen, un gran día, tanto en lo personal como en lo deportivo y una gran sensación de haber acabado una temporada en la que he mejorado, a pesar de las lesiones, madurado y en la que soy consciente de los errores que hay que evitar en el futuro.
Quiero dar las gracias a Miguel, por su ayuda, profesionalidad y ¡porque es un crack! Saludar a los compañeros del C. N. Molins de Rei con los que he pasado tan buenos ratos y de los que he aprendido tanto. A Montse, que me ha acompañado y dado fuerza en todas, aunque participara ella también. ¡MWAASS guapa! A Vani y Carol. “Ponga a dos gemelas en su vida” ¡MWAS, MWAS! Y a Fabri, porque los cimientos de esta temporada los puso él.

A todos: ¡nos vemos en las montañas!

sábado, 15 de agosto de 2009

Triathlon EDF Alpe d'Huez

Ni pulsómetro, ni cadenciómetro, ni siquiera velocímetro. Nada de presiones.

Dadas las circunstancias en las que llegaba a la Triathlon EDF de Alpe d’Huez, recién recuperado de una lesión, aunque aun con algunas molestias, solo cuatro días después del Triatló de la Vila y teniendo en cuenta la naturaleza de la prueba estaba determinado a correrla “a gusto” para poder disfrutarla al máximo.

El día 29, después de recoger las bolsas con los dorsales y asistir como público a la prueba de larga distancia ( 2-120-21 Km) en varias partes del recorrido, recargamos a base de carbohidratos y alguna que otra grasa, que no venía a cuento pero era ineludible teniendo en cuenta que nos encontrábamos en la tierra dónde se inventó el crêpe.
No mucho después de las 9 de la noche ya estábamos preparando el material para el día siguiente.

La prueba daría inicio a las 14:00 h, pero no había que dormirse durante la mañana, ya que había que preparar los dos boxes: el de Alpe d’Huez primero, con todo el material para la carrera a pie, para después bajar hasta el Lac du Verney en bicicleta, por un recorrido especialmente marcado, con un 95% de descenso y solo un 5% de subida (aunque con alguna rampa que ya pareció demasiado para lo que se considera un calentamiento estándar) a preparar el box para la T1.

No hubo nervios en ningún momento, dado el planteamiento de inicio, y llegamos con suficiente tiempo a todo, sin prisas (aunque sin pausas tampoco).

A las 13:30 dieron las explicaciones pertinentes y abrieron la valla de acceso al lago, en el cual estaba terminantemente prohibido nadar fuera de las horas en que se llevara a cabo la competición, a causa de la actividad de la central hidroeléctrica de la EDF, que detenía sus turbinas de forma excepcional para que se celebrara el evento.

A las 14:00 en punto se dio la salida y yo aun me encontraba con Montse a unos 50m de la linea de banderillas. Empecé a nadar sin prisa y sin golpes. Me encontraba entre atletas poco nadadores, con lo que fue fácil ir haciéndome hueco y avanzando posiciones rápidamente. Había determinado no nadar ni un metro extra, con lo que tenía muy controlada la referencia, y al girar la boya, ahora si entre golpes, nadaba braza hasta tener bien controlada la próxima. Nadé a gusto, cosa que había perdido la esperanza de volver a conseguir teniendo en cuenta mis sensaciones en las últimas competiciones.
Al salir del agua anduve la rampa (de alrededor de un 30% de desnivel) hasta la zona de boxes, me pelee con el neopreno y salí entre una marabunta de ciclistas. Mi parcial de natación: 21:45.


Poco a poco el gran pelotón fue deshaciéndose. Las reglas estaban claras, NO DRAFTING, y todo el mundo parecía querer respetarlas.
Recorrí los 17Km hasta el pié del puerto a buen ritmo, pero guardando piernas para las 21 herraduras y algunas curvas más que quedaban por delante.
Desde el inicio hasta el final de los 13Km de ascensión el ambiente fue impresionante. El trazado estaba abierto al público, con lo que no paraban de adelantar coches repletos de familiares y amigos sacando sus cuerpos por las ventanillas y techos solares gritando y haciendo resonar carracas. También animaban desde las cunetas: ALE, ALE!! ALE, ALE!! los franceses, AAUUUPA! los vascos, así como algunos otros incomprensibles de gente de tantas otras partes del globo. “ALE Albert! España! Españaaaa!” pude escuchar en alguna ocasión.

Como quedaban fuerzas, y el público realmente nos espoleaba al máximo apreté en los últimos tres kilómetros antes de la T2. Mi parcial de ciclismo: 1:38:37 a una velocidad media de 18,1 Km/h.

En el sector de carrera a pié salí a buen ritmo, pero rápidamente tuve que aflojar. No era flato, como de costumbre. Esta vez se trataba de un pinchazo agudo en la parte baja del abdomen. Me vi obligado a parar y andar durante unos doscientos metros, antes de poder volver a trotar. Poco a poco pude ir incrementando el ritmo, siempre con el permiso de las rampas, que en algún caso se alargaban durante medio kilómetro.
Gracias a éstas también, los dos kilómetros antes de los dos últimos bajaban de lo lindo y me permitieron marcar un ritmo frenético, (creo que nunca me había sentido tan rápido a pie) corriendo en un parcial de 39:30 y completando la prueba en un tiempo oficial de 2:43:22.




Al cabo de un rato, una vez repuesto e hidratado, deshice el recorrido de ciclismo con la esperanza de ver aparecer a Montse para darle ánimos. ¡Y lo hizo mucho antes de lo esperado! “Ja està fet això ! Molt bé Montse !”. Impresionante.
Corrí hasta el box para volver a darle aliento y enseñarle la camiseta de finisher que le esperaba en meta. “Ja és teva! Ja ho tens!” Llegó entera y en un muy meritorio tiempo de 4:03:25 ¡Bravo!


Estoy realmente contento de haberme decidido por este triatlón y de haber formado parte de un gran evento que sin duda volveré a repetir en próximas ediciones. Porque es especial. Un triatlón que se celebra en una de las mecas del ciclismo, en un entorno de ensueño. Porque el ambiente que se vive es casi mágico y porque la organización es una de esas de las grandes citas, en las que no falta de nada y no existe ningún “pero”.

lunes, 13 de julio de 2009

Veo luz...

Parece ser que empiezo a ver la luz al final del túnel...

Después de una semana renqueante y de retirarme en la T2 en el triatló de Pont de Suert, como tenía previsto, con no muy buenas sensaciones, parece que estas van mejorando y puedo volver a entrenar las tres disciplinas a una intensidad que casi había perdido la esperanza de volver a alcanzar.

Aun queda mucho para volver a entrenar al nivel al que lo estaba haciendo, pero creo que llegaré bien para terminar en Barcelona el 26 de este mes y viajaré con algunas garantías de terminar también la triatlón de Alpe d'Huez cuatro días después.

Es la primera lesión, fuera de las típicas tendinitis, inflamaciones, golpes y demás, que sufro y uno aprende mucho de ello también.
Uno aprende a tomarse las cosas con calma. Aprende a regularse y pensar un poco más con la cabeza en vez de seguir siempre a lo que dice el corazón. Y uno aprende que eso que tanto le apasiona no es lo único que existe en su vida, cosa que a veces tiende a olvidar.